El acto central de la exposición que el Centro de Estudios Bejaranos le está dedicando al dibujante Gerardo D’Abraira y a los dos dibujos descubiertos, investigados y divulgados por nuestros compañeros Juan Félix Sánchez Sancho y Juan Antonio Frías Corsino tuvo como acto culminante la conferencia de Javier González de Durana de ayer en el Casino Obrero de Béjar.

En una sala de exposiciones repleta de público, con las dos obras cedidas amablemente por Javier Cejuela para la ocasión, los visitantes y curiosos pudieron contemplar los dibujos de la fábrica textil de García Cascón de propiedad particular. Ambas fueron encargadas por la empresa en los años 40 para crear una imagen corporativa potente, que fue utilizada para tarjetones, membretes, felicitaciones y otros elementos de papelería relacionados con el marketing del negocio. Para su confección García y Cascón, una de las fábricas textiles más prósperas de Béjar, contó con el mejor delineante de dibujos industriales del momento: el bilbaíno Gerardo D’Abraira.

El acto comenzó con la presentación de Juan Félix Sánchez Sancho, que realizó un breve resumen del descubrimiento de los dibujos bejaranos y del currículum del conferenciante. Javier González de Durana es el máximo experto en la obra de este dibujante industrial, doctor en Filosofía y Letras, profesor de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco y autor de numerosos trabajos sobre el papel de las vanguardias artísticas vascas de principios de siglo XX. Es académico correspondiente de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando desde 1995 y miembro de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP).

González de Durana nos presentó su interés por la obra de este delineante que surgió por casualidad de la observación de sus dibujos anónimos en distintos anuarios sobre la industria vasca de los años 50. Con estas imágenes fijadas en su retina, comenzó a encontrar sus dibujos dispersos en fábricas abandonadas del entorno de Bilbao. El olvido sobre su figura comenzó por él mismo, que firmaba sus obras con un escueto “D’Abraira” que no se sabía si hacía referencia a una agencia de publicidad, una empresa de marketing o una marca genérica. Cuando recopiló un par de decenas de estos grandes dibujos de su autoría organizó una pequeña muestra en el Museo de la Encartada y después otra más en Bilbao. La indagación y la generosidad de mucha gente que se ha interesado por la obra de D’Abraira ha tenido como resultado que en la actualidad se conozcan más de doscientos grandes dibujos de industrias salidos de su mano, no solo del País Vasco, sino también de Cataluña y de Castilla y León.

González de Durana charló sobre el estado del patrimonio industrial y su conservación, insistió en que no solo el patrimonio industrial se compone de edificios, sino también de documentos, y que su amplitud en temas de investigación relacionados con esta materia, tan reciente en España y con más de un siglo en otros países de Europa, abarca desde los elementos constructivos, pasando por la maquinaria y la técnica, la sociedad o el arte.

Los dibujos de Béjar representan la importancia de la industria textil del sur de Salamanca y lo enmarcan dentro de la imagen que se quería proyectar de una de sus grandes empresas a nivel corporativo, en un contexto en el que otras industrias encargaban panorámicas potentes a delineantes como D’Abraira para ofrecer un elevado listón de marketing. González de Durana nos ha ofrecido una cifra de lo que costaban estos grandes dibujos: 6.000 pesetas de los años 40 con una inversión de tiempo de un mes y medio para cada una de las obras.

Ahora el interés se centra en una tercera obra perdida del dibujante bilbaíno en Béjar: la fábrica textil de THESA, una imagen que se conoce por tarjetones y anuncios. Esperemos que un día se encuentre y que con lo de García y Cascón forme parte de una exposición sobre Gerardo D’Abraira como la que está teniendo lugar ahora mismo en el Museo de San Telmo de San Sebastián.
Texto: Carmen Cascón Matas
Fotos: Enrique García Periáñez

