Rufino Agero Brochín, un bejarano comprometido con su ciudad y un músico reconocido en su tiempo, biografiado por el Centro de Estudios Bejaranos

La finalidad de una colección como “Don Francés de Zúñiga” está enfocada a dar a conocer las vidas de personajes ilustres bejaranos fallecidos. El género de la biografía histórica es complejo y enriquecedor, porque descubre a las personas en sus contextos y lugares, ofreciendo una panorámica muy rica en matices de su aportación dentro de la sociedad donde se desarrollaron sus vidas. El caso de Rufino Agero Brochín (1868-1943) es paradigmático en este sentido porque fue una persona comprometida con su ciudad, tanto desde el punto de vista profesional (era abogado y jurista) como vocacional (vinculado a la música) e incluso político (ejerció como alcalde accidental cuando fue requerido como tal). 

El Centro de Estudios Bejaranos presentó ayer una publicación dedicada a Agero Brochín en la Biblioteca del Casino Obrero de Béjar escrita por nuestra presidenta Josefa Montero García. Retomamos así un ritmo de publicar una biografía anual que habíamos perdido en 2023. El acto fue presentado por Juan Antonio Frías Corsino, que dedicó unas palabras a la importancia de preservar los archivos públicos, pero también, y muy especialmente, los de empresa y privados. Pues de un archivo privado, propiedad de la familia, ha procedido una buena parte de la documentación utilizada por la autora para reconstruir la vida y obra de Rufino Agero Brochín. Tanto Frías Corsino como Montero García dieron las más efusivas gracias a Rufino Agero Olleros y familia por conservar el archivo de su abuelo y permitir el acceso para su investigación.

Después de estas palabras introductorias, y no por ello menos importantes, Josefa Montero García expuso los principales hallazgos sobre su vida, destacando, como hemos comentado al principio, el compromiso de Agero Brochín para con su ciudad como político, industrial, jurista y sobre todo como integrante de múltiples asociaciones religiosas y culturales. Destacable en su biografía fue la participación como director en el semanario neocatólico La Victoria, fundado por su hermano Santiago, donde escribía artículos de opinión, crónicas de sociedad o sueltos y noticias hasta la desaparición de este periódico.

Sin embargo, su principal aportación a la sociedad de su tiempo vino de la mano de la música. En sus ratos libres, que debían de ser escasos, se dedicaba a dar clases de canto y de piano, a componer zarzuelas y otras piezas, a ser jurado de concursos musicales, a tocar en las veladas literarias, acontecimientos sociales y fiestas religiosas. En las hemerotecas se guardan decenas de noticias relacionadas con Rufino Agero en su faceta musical. En este sentido, que conozcamos, sería el único compositor bejarano junto con el director de la Capilla Real José Lidón Blázquez (1748-1827), separando sus nacimientos 120 años. De ahí la importancia de esta publicación del Centro de Estudios Bejaranos. Ahora sería esencial poder interpretar una música que solo resuena en los pentagramas.

Texto: Carmen Cascón Matas

Fotos: Enrique García Periáñez

 

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