Termina la exposición Casas de Tinta 2.0 con la sensación de haber abierto un nuevo campo: el descubrimiento de la memoria en torno a la historia del comercio bejarano

Paulatinamente nos hemos adentrado en mediados de agosto y la exposición Casas de Tinta 2.0 ha llegado a su fin. Las acuarelas de Paula Almonacid Olleros son descolgadas de las paredes del Casino Obrero de Béjar y, embaladas con primor por su autora, toman el camino de su nueva morada: las viviendas de sus compradores. A partir de ahora adornarán sus vidas y sus quehaceres.

Pero antes de eso recordemos que Casas de Tinta 2.0 nació en el momento de ser alumbrada su predecesora en 2024 y aún antes de eso surgió en la mente de su artista. Porque en 2022 Paula Almonacid Olleros comenzó a colgar sus fachadas, bejaranas o no, en un perfil que ella denominó precisamente así: Casas de Tinta. Y fue entonces cuando Ignacio Coll Tellechea, miembro del CEB, se topó con su obra gracias a la magia de Internet, escribió a su creadora y empezó a gestarse una exposición de la mano del Centro de Estudios Bejaranos que fue un auténtico éxito hace dos años. El proyecto reúne arte, historia y literatura en una colaboración extensa entre investigadores y escritores con las fachadas que surgen de la imaginación de Paula, recreando las pequeñas vivencias y las biografías de los que un día fueron propietarios de esos edificios. 

La edición de este año partió en el Casino Obrero con la inauguración de la que ya nos hicimos eco . En ese momento se inició la apertura de la exposición y también las actividades paralelas “Fachadas que inspiran 2.0”, una emulación de las de 2024 en las que intentamos que la exposición cobre aún más vida con la participación de sus más de 30 colaboradores en el aspecto histórico y literario. Pero no queríamos que fuesen un calco de las vividas en la anterior edición. Esta vez concentramos las lecturas de los textos literarios en una única tarde, la del martes día 11 de agosto. Con la magia de las palabras y su imaginación otorgaron vida a esos edificios hoy, en muchos casos, mudos. Aceptaron el reto Antonio Gutiérrez Turrión, que nos leyó su poema dedicado a la fábrica textil de Navahonda y usó la Inteligencia Artificial para averiguar cómo sonarían sus versos en los labios de un cantautor; la escritora salmantina Charo Alonso, que nos endulzó con su relato brillante de caramelo dedicado a Caramelos Cela, y la versátil Mercedes Riba, que nos contó la historia del edificio de Deportes Diana, en otros tiempos taller de hojalatería.

Continuamos las actividades con una proyección de fotografías a cargo de Juan Antonio Frías Corsino aportadas todas ellas por el coleccionista Antonio Sánchez Sánchez. Ese día nos dimos cuenta de que la historia del comercio bejarano es atrayente por su nostalgia. Las imágenes hicieron recordar a los presentes tal o cual negocio, aquellos a los que acudían de pequeños de la mano de sus padres a comprar mantelería, dulces, paños bejaranos, garbanzos, zapatos, medicinas o el pan de cada día. Lugares que hoy solo permanecen en la efímera memoria de los vivos o encerrados en las dos dimensiones de las fotografías en sepia, pequeñas historias que conforman la Historia en mayúscula de la ciudad. Habrá un día quien recoja el guante lanzado esa tarde de contar y recoger en papel la trayectoria de esos negocios para que no se pierdan del todo.

 

Y terminamos “Fachadas que inspiran 2.0” con un rato  dedicado a los más pequeños. El sábado por la mañana Óscar Rivadeneyra Prieto y Paula Almonacid Olleros ofrecieron de manera gratuita un taller de acuarela para 10 niños de entre 8 y 12 años. El tiempo voló tan rápido que el ansiado tiempo de plasmar una fachada sobre el papel quedó en suspenso. Habrá que retomar esta actividad en algún momento y comenzar con un “Decíamos ayer…”.

Las acuarelas de Paula vuelan hacia sus nuevas moradas y desde el CEB nos quedamos con ganas de más fachadas, de más retos, de rescatar más Historia e historias, de leer más vivencias. Y desde aquí queremos dar las gracias a Ignacio Coll Tellechea por descubrir a Paula, a la junta del Casino Obrero de Béjar por acogernos siempre, a la Cámara de Comercio por colaborar con nosotros en este proyecto, a los escritores e investigadores por su tiempo y su esfuerzo a la hora de escribir, a Antonio Sánchez Sánchez por aportar sus fotografías antiguas, a los autores que nos acompañaron en la lectura literaria por su compromiso, a Juan Antonio Frías Corsino por ofrecernos una charla tan fresca e interesante, a Ventura Velasco por su entusiasmo en el proyecto, a los niños que acudieron al taller para cacharrear con la acuarela, a Enrique García Periáñez por inmortalizarnos con su cámara, a Ismael Sánchez Castro por poner todo su saber en la maquetación del precioso catálogo, a Charo Alonso por la divulgación que ha realizado de Casas de Tinta 2.0 y por desplazarse a Béjar, a Óscar Rivadeneyra Prieto por sus sabios consejos y por diseñar el cartel y por el taller y por muchas cosas más, a Paula Almonacid Olleros por estar pendiente siempre de nuestras sugerencias y por aportar su sonrisa y por su cercanía y por su maestría con los pinceles y por todo. Y a todos aquellos que habéis acudido a disfrutar de Casas de Tinta 2.0,  de las actividades “Fachadas que inspiran 2.0” y del catálogo. Sin vosotros nada de esto sería posible.

Textos: Carmen Cascón Matas

Fotos: Enrique García Periáñez.

 

 

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